LIVA OLINA

Escritora en el desierto en su primera reunión de Spirit Weavers.

El momento más poderoso en la naturaleza es cerca del solsticio de verano pero ya pasó, aunque los prados todavía están llenos de plantas curativas y té de hierbas. En realidad, a cada paso que damos en los campos silvestres pisamos alguna medicina de la naturaleza. Pero no te preocupes, tenemos muchas de ellas aquí en el norte y son más fuertes de lo que crees, una tarde lluviosa y volverán a sus tallos. Sin embargo, la abundancia también da problemas, porque obviamente no las recogerás todas. Entonces, ¿cómo saber qué llevar de regreso a casa durante los largos, fríos y oscuros meses de otoño e invierno hasta que la próxima cosecha de verano florezca? Curiosamente, encontré mis respuestas en el desierto, lejos de los prados del norte.

Presta atención a tu cuerpo. Sentirás que hay algunas plantas más visibles que otras. Algunas atraerán tu atención y te hablarán más alto.

Hace media década fui por primera vez a la reunión de Spirit Weavers donde más de 200 mujeres de todo el mundo se reunieron para compartir sus conocimientos. Una semana rodeada de pura energía femenina cantando alrededor del fuego y bailando bajo las estrellas. Aprendimos a hacer fuego con elementos de la naturaleza, teñimos nuestras ropas con plantas e hicimos mandalas de flores para orar por la Madre Tierra. Uno de estos días fui a la clase de hierbas para aprender más sobre la tintura y el uso de otras plantas al lado del té. Sin importar de qué hablaba la maestra, escuché una pregunta dentro de mí: ¿cómo saber qué plantas coger? Y le pregunté. Ella sonrió, respiró hondo y me dijo que yo ya sabía la respuesta. Nuestros cuerpos saben lo que necesitarán durante el invierno. Están conectados con el universo e instintivamente saben lo que sucederá y lo que se necesitará para curarse a sí mismos. Nuestros cuerpos nos guiarán a las plantas correctas, si las escuchamos a ellas y a nuestra intuición. Ella aconsejó ir a la pradera y simplemente conectar con el lugar. Siéntate allí, siente la energía y pide a las plantas que respondan tu llamada. Sentirás que hay unas plantas más visibles que otras. Algunas atraerán tu atención y te hablarán más fuerte.

Estoy de acuerdo, podría sonar demasiado divertido y airoso si mi historia
se detuviera aquí. Pero no lo hace.

Después de la reunión de mujeres, vine a Letonia para celebrar el solsticio de verano y, por supuesto, recoger un poco de té de hierbas. Fui con mi madre a mi viaje anual al prado salvaje y recordé todo lo que había aprendido en tierras lejanas. Había plantas de milenrama hablándome, el trébol saltó entre todas las demás en la colorida imagen y el manto de la dama fue una sorpresa al final del día. Pocas semanas más tarde seguí viendo ulmarias allá donde iba. Me llevó un tiempo darme cuenta de que me estaba hablando y debería responder recogiéndola. Cuando finalmente lo hice, mis tarros de boticario personales estaban llenos y estaba lista. Los llevé conmigo a la costa caribeña de México, donde vivía en ese momento y, honestamente, me olvidé de ellos durante un tiempo. Hasta pocos meses después que tuve un accidente de moto y terminé en reposo en la cama. Recordé que tenía ulmaria la cual te tranquiliza y mejora el sueño. Al menos eso es lo que sabía por aquél entonces. Comencé a tomarla a diario para mantenerme en la cama, lo cual no es tan fácil teniendo en cuenta que esa cama está a 200 m del agua turquesa y la arena blanca. Grande fue mi sorpresa cuando una semana después decidí leer más sobre esta planta y descubrí sus cualidades de regeneración del tejido de la piel. ¡Eso era exactamente lo que necesitaba para volver a regenerar mi piel sin cicatrices y regresar a la vida activa que estaba esperándome fuera de la cama!

Los prados del norte todavía están llenos de plantas curativas y té de hierbas. De echo,
cada paso que damos en los campos salvajes, pisamos la medicina de la naturaleza.

Resumiendo: durante ese invierno había necesitado todas estas plantas; el período doloroso me sorprendió repentinamente (usé el manto de la dama, cuyo nombre lo dice todo), me resfrié durante las tormentas de la temporada de lluvia (tomé té de milenrama) y tuve que limpiar mi hígado de huéspedes tropicales (usé el trébol para la desintoxicación). ¡El resto del tiempo fue saludable y me hizo feliz sobrevivir con la ayuda del sol y los mangos!

No importa cuántas preguntas tengas en este momento, ¡te invito a darle a esta antigua práctica la oportunidad de probarse a sí misma!