¿Está tu protector solar acabando con el océano?
Quizá pienses que tan solo se trata de un baño inocente, pero, en realidad, podrías estar contribuyendo a uno de los mayores problemas medioambientales a los que se enfrentan hoy en día los científicos: la contaminación provocada por los filtros químicos de protección solar que acaban con los océanos y los arrecifes de coral.
Los viajes a la costa suponen el 80% de todo el turismo a nivel mundial, y no es de extrañar: ¿a quién no le gustan las playas de arena blanca, el aire impregnado en sal y el agua clara de color turquesa? Sin embargo, al final del día, cuando los miles de turistas han salido del mar, en este queda una capa flotante de grasa y aceite con un brillo iridiscente.
Tras tomar muestras y examinar su toxicidad, los científicos descubrieron que los químicos de los protectores solares, los cuales aplican en cantidades generosas los bañistas, se traspasan al agua y, al final del día, saltan a la vista como una bandera roja flotante.
¿Crees que es una coincidencia que el Color del Año 2019 de Pantone se llamase Living Coral (coral vivo)? En MÁDARA, no lo pensamos: como amantes del océano, tomamos nota de que los corales están en grave peligro y, al parecer, una de las mayores amenazas proviene directamente de aquellas personas que sienten un gran aprecio por la belleza de los arrecifes: bañistas, submarinistas y turistas.
A medida que aumenta la afluencia de turistas en los océanos, también lo hace la cantidad de protector solar que termina en el medio marino. Desde 1980, cerca del 90% de los arrecifes de coral del Caribe han desaparecido, y los villanos que tienen la culpa, además del aumento de la temperatura oceánica y la contaminación, son los agentes químicos más comunes de la protección solar, como la oxibenzona (benzofenona-3) y el octinato (metoxicinamato de etilhexilo).
Ilegalización
La ley se centra en la oxibenzona y el octinato, dos sustancias químicas que están presentes en numerosos protectores solares químicos y que tienen efectos perjudiciales sobre el medio marino y los ecosistemas. Se han encontrado niveles elevados de estos productos químicos en muchas de las playas más apreciadas y conocidas por los turistas a nivel mundial. Hay otros filtros de protección solar químicos que también suponen riesgos, pero aún no se han evaluado debidamente.
Oxibenzona
Se ha estudiado de forma extensa y es el filtro UV más problemático, puesto que no solo es altamente tóxica para la salud humana y se ha encontrado en la leche materna, sino que también lo es para la vida marina. Es conocida por tener un efecto blanqueante en el coral, lo que puede inhibir el crecimiento y posiblemente matar el organismo. Los rastros de la protección solar a base de oxibenzona pueden fomentar infecciones virales en los corales, lo que provoca un blanqueamiento adicional. Además de actuar como alterador endocrino, la oxibenzona puede dañar el ADN del coral y crear «arrecifes zombis», es decir, corales que parecen sanos, pero en realidad son estériles y están muertos, por lo que no se pueden reproducir.
Un estudio demostró que la oxibenzona comienza a causar daños graves en el coral en concentraciones tan bajas como el equivalente a una gota de agua en piscinas olímpicas de dos metros de profundidad. En Hawái, en las playas populares para bañarse, se ha medido oxibenzona en cantidades más de 10 veces superiores.
Octinato
Se trata del agente absorbente de rayos UVB que más se emplea en protección solar, en gran parte porque no resulta caro y esto permite mantener un precio bajo en los protectores solares. Es el otro filtro UV químico que está dañando el ecosistema marino. El octinato muestra una actividad similar a la de las hormonas y, en estudios con animales, se han demostrado alteraciones tiroideas y de comportamiento. Además, según un estudio llevado a cabo por científicos de la revista especializada Environmental Health Perspectives, el octinato causa el blanqueamiento completo de los corales, incluso en concentraciones muy bajas.
Protégete y cuida el planeta
El calentamiento global, la contaminación y otras actividades humanas suponen una amenaza importante para el ecosistema marino. Al pasar de la concienciación a la acción, podemos reducir nuestra repercusión en los océanos.
Usar protección solar es innegociable, pero, sin poner en riesgo esta premisa, podemos y debemos elegir productos que no dañen la salud del ser humano ni la del océano. En primer lugar, di SÍ al protector solar mineral y renuncia a los filtros UV químicos. Busca un protector solar que incorpore zinc o con una combinación de zinc y titanio: estos minerales presentes en la naturaleza se asientan sobre la piel y no se absorben en el torrente sanguíneo. Además, si quieres nadar en el mar, estos minerales simplemente volverán a la tierra, de donde proceden.
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